¿Te ha pasado alguna vez que por cosas del destino has cocinado como para diez y sois solo tres? ¿O que has llenado el ojo antes que el estómago con ese menú tan suculento en el restaurante y luego has tenido que pedir un tupper para llevar? En ese caso llega la hora de las sobras. Sí, a veces nos encontramos con la nevera llena de platos ya cocinados y tenemos que recalentarlos. ¡Alerta!

Como no podía ser de otra forma, la tortilla de patatas casera, tanto la que haces tú como la que puedes comprar en Tortilla’s, puede acabar con el mismo final. Aunque bueno, para ser cien por cien sinceros, vemos muy poco probable que nos sobre, porque ¡están riquísimas. Pero si se da el caso, que no cunda el pánico. ¡Hay solución!

Trucos para disfrutar de una tortilla que sobra

La solución ideal y más sencilla es sacar la tortilla de la nevera media horita antes de que la vayamos a consumir y zampárnosla a temperatura ambiente. Pero claro, hay personas para todos los gustos y a veces apetece que esté calentita, ¿no? Por supuesto.

Los expertos recomiendan no recalentar un plato más de una ocasión. Cuando lo hagamos, debe ser a temperatura alta. Si el alimento no ha sido congelado conviene recalentarlo a unos sesenta y cinco grados centígrados para frenar la posible proliferación de bacterias.

El gran problema de calentar una tortilla de patatas es que puede tender a resecarse tanto el hueco como la propia patata. Lo ideal, por lo tanto, es darle mucha potencia en poco tiempo. Notaremos cómo vuelve la jugosidad y tendremos una vez más un manjar sobre nuestra mesa.

Es importante fijarse en la textura y en el tipo de corte. Para que nos hagamos una idea, si lo que vamos a recalentar está cortado en piezas pequeñas es mejor máxima potencia y poco tiempo. So es un pedazo más contundente puedes recalentar a potencia media y dejar algo más de tiempo.

Formas de recalentar una tortilla

En cuanto a las formas de calentar, podemos optar tanto por el microondas como por la sartén. Las dos vías estrella. En ambos casos conviene regar con un pelín de aceite de oliva la tortilla y darle la vuelta a los treinta segundos más o menos. No hace falta que esté muy caliente la tortilla, con que coja un poco de temperatua recuperará la jugosidad y estará deliciosa.

Hay quien opta por el horno. Este puede ser un buen método, aunque poco económico. Si lo has encendido para hacer un bizcocho, por ejemplo, puedes aprovechar el calor residual cuando termines el cocinado para recalentar la tortilla bien tapadita para que no se seque. Con el horno apagado y solo con el calorcito de la receta anterior se calentará en el punto ideal la tortilla.

Y para los más creativos, al rico vapor. Pon una cacerola con agua a hervir y encima el platito de tortilla con la tapadera de la cacerola. Unos minutos de ebullición del agua y tu tortilla quedará como recién hecha.

¿Te han gustado estas formas de aprovechar unas buenas sobras de tortilla de patatas? Ya lo sabes, si tienes el suficiente valor como para no zamparte toda la tortilla en un pis pas, puedes devorar lo que te falte con la misma jugosidad.

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