La avicultura, o lo que es lo mismo, la cría de aves, tiene su origen hace unos ocho mil años. Por aquel entonces, los habitantes de las regiones de India, China y alguna que otra zona del sudeste asiático comenzaron a domesticar gallinas salvajes, que se encontraban en libertad por la selva. Desde allí, las tribus nómadas llevaron hasta Grecia las gallinas, cruzando Mesopotamia. Y fue la civilización griega la que popularizó el uso del huevo de gallina, un alimento muy importante para el ser humano. Fueron un ingrediente básico en los banquetes más importantes de los antiguos griegos y en particular en aquellos que se celebraban con motivo de una boda.

Durante décadas, el huevo ha sido considerado como un alimento imprescindible a nivel nutricional. Si bien es cierto que su consumo comenzó a caer de forma drástica durante los años setenta y ochenta y parte de los noventa. ¿El motivo? Un mensaje equivocado que tildaba a los huevos de perjudiciales por su elevado contenido en colesterol. ¡Tiene huevos la cosa!

El huevo, beneficioso para la salud

Esto quedó desmentido por los expertos y poco a poco el huevo ha vuelto a gozar de la popularidad que nunca debió perder. Se comprobó que desde el punto de vista nutricional es un alimento con un papel destacado dentro de la Dieta Mediterránea, proclamada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

Son numerosos los estudios que han demostrado que el huevo no solo no representa un riesgo cardiovascular para la salud, es que su consumo está recomendado para evitar este tipo de patologías, ya que contiene fosfolípidos y grasas insaturadas que ejercen un factor preventivo en la arteriosclerosis.

Además, el huevo contiene todos los aminoácidos esenciales para el ser humano y está repleto de vitamina B12, ácido pantoténico, biotina, vitaminas D, A, B2, niacina y minerales (fósforo, zinc, selenio). No contiene grasas trans y su contenido en colesterol es muy bajo en grasas. Por si todo esto fuera poco, incrementa los niveles de luteína y zeaxantina (carotenoides). Estos contribuyen a la prevención cardiovascular, por lo que se puede consumir un huevo diario sin problema en beneficio para nuestra salud.

La riqueza proteica del huevo

A diferencia de la riqueza energética del huevo, que es relativamente pobre (75 Kcal por huevo), su riqueza proteica es muy alta y de gran calidad nutritiva debido a la concentración y equilibrio en que se encuentran los distintos aminoácidos que las constituyen, tanto en la proteína del albumen como en la yema.

La proteínas del huevo se considera de muy buena calidad. ¿Sabías que las proteínas con su función estructural contribuyen al crecimiento y reparación de los tejido? Vamos, que no tienes excusa para tomarte una de nuestras tortillas de patatas. Siempre con ingredientes cien por cien naturales y de origen español. ¡A comer!

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